Jesús mi Redentor…

Arizona Hispana / Edición 455

“¿Acaso olvidaron las palabras de aliento?”

Por: Dr. Félix Muñoz.

455-jesus-mi-redentor«¿Acaso olvidaron las palabras de aliento con que Dios les habló a ustedes como a hijos? Él dijo: Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor y no te des por vencido cuando te corrija. Pues el Señor disciplina a los que ama y castiga a todo el que recibe como hijo [Haciendo referencia a Proverbios 3:11-12].
Al soportar esta disciplina divina, recuerden que Dios los trata como a sus propios hijos. ¿Acaso alguien oyó hablar de un hijo que nunca fue disciplinado por su padre? Si Dios no los disciplina a ustedes como lo hace con todos sus hijos, quiere decir que ustedes no son verdaderamente sus hijos, sino ilegítimos – Hebreos 12:5-9 (NTV)».
La Visión: La Palabra da al creyente el verdadero panorama del crecimiento. La Verificación: El Espíritu da al creyente una prueba de eso. La Vindicación: El Señor Jesús, después, da al creyente la madurez.
Un gran misterio rodea el crecimiento espiritual del creyente con corazón hambriento. El Espíritu da un anticipo de una vida más profunda antes de que el creyente sea llevado a la plenitud de ésta. Muchos creyentes confunden el anticipo con la plenitud, y no se dan cuenta que el Señor está apenas empezando a guiarlos.
El atrevimiento natural es la falla de la juventud–espiritual, así como de la juventud natural; el afán para correr en el camino de Dios, pero sin aprender lo que el camino es, o lo que se requiere para caminar en él. Por otro lado, cuando el costo se cuantifica, y la debilidad personal es conocida, la energía obtenida de la auto-confianza desaparece. Se necesita un llamado estimulante de parte de Dios para salir de la persistente ocupación con la debilidad propia de ahora, así como con la fortaleza de antes.
Dios no quiere que el sufrimiento sea pérdida y privación. Satán dice que sí, es así. Dios pretende que el sufrimiento resulte en un incremento en la capacidad espiritual, la cual es la base de más responsabilidad, confianza, y un compartir fructífero. La rama de la vid puede sangrar por la drástica podada y sentirse desprovista de mucha gloria, pero es mayor y mejor el fruto de la vindicación del viñador.
«Ese proceso continuará hasta que todos… seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo – Efesios 4:13 (NTV)».

Apostasiaaldia.org

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